domingo, 30 de noviembre de 2008

Carta de Iván


Ayer recibí una carta de Iván, electrónica -que yo soy muy moderno. Me escribe desde León, donde ha estado vigilando el bienestar de los burros y mulos y nuestros primos los caballos que se comercian en el Mercado de Ganado de León por la feria de San Andrés. Me cuenta que salió de Málaga a las seis de la mañana, que llovía y que temía que le pudiera nevar durante el camino. LLegar a León a las 3 de la tarde para poder estar en la descarga de los 1300 équidos (caballos, mulos y asnos) que se iban a comprar y vender durante el sábado y el domingo en el mercado. Allí se ha encontrado con con otros protectores de los animales, Julia y Alberto, que llevan velando por el bienestar de los animales en los mercados varios años ya. Y la verdad, me cuenta Iván, es que su labor comienza a rendir frutos aunque aún es ingente la tarea pendiente en temas como la mejora del transporte, el control de la carga en origen, y, sobre todo, la de educar y enseñar a los tratantes sobre la manera correcta de tratar, cuidar y manejar a los animales (iba a decir manera humana -pero no). Me dice que la mayoría de los animales están bien, que los responsables del mercado, la concejala y el veterinario municipal, han introducido mejoras, como los corrales, la cama de paja, algunos bebederos automáticos, el alquiler de cubos para abrevar a los équidos y la venta de heno y paja. La megafonía recordaba a los tratantes las normas de bienestar animal y las prohibiciones, y les recordaba que debían proveer de alimento y agua a sus animales (o bestias, como les llaman ellos - y digo yo, el Burro Romero: qué tendré yo de bestia si no voy atizando a nadie con un palo para que se mueva).

El caso es que Iván me escribe que aún le queda ver cómo se realizará la carga de mis colegas de cuatro patas y sus primos y las condiciones de las rutas y los vehículos de transporte y que, desgraciadamente, muchos de ellos acabarán convertidos en jamón de caballo, en chacina o en salami "producido en Italia".Pues sí que somos generos nosotros y nuestros primos. Que ya me contará más cuando regrese de nuevo al Sur, a su cálida Málaga, a olvidarse del frío que hace allá arriba.

Pues eso, noticias de Iván, y me manda fotos de dos pobrecitas, una yegua y una potra. A una no tuvieron más remedio que acortarle la agonía y a la potra la rescató Julia para darle una merecida oportunidad de vivir bien cuidada.

¡Pobrecito, no sabe que en las sierras de Málaga ha nevado...!