jueves, 10 de junio de 2010

ELEGÍA (Panchito nos ha dejado)

ELEGÍA - por Rafael Benjumea


Yo no sé si en el cielo habrá prados, Panchito. Tampoco sé si te pondrán la comida de mañana, triturada en blanda mezcla perfumada, con el cariño de las manos que aquí abajo lo hacían. Ni cómo será la comida de la tarde que tanto disfrutabas. Ni siquiera sé, Panchito, si los burritos van al cielo…
A ciencia cierta sé, sin embargo, que allá donde reside tu alma hace pocos días, tu pata ya no estará torcida, ni dolerán tus huesos, esos de los que jamás te quejabas. No necesitarás ayuda al levantarte, ni una singular capa para protegerte del frío.
Aquí abajo, Panchito, sabemos a ciencia cierta cuánto te vamos a echar de menos… tu cabezota suave asomando al pasillo del patio, tu hociquillo breve, curioso y blanco de pelo nevado, tus ojos como dos canicas negras investigando a los visitantes, tus manera dulce y tranquila.
Echaremos de menos tu paso sosegado, tu siesta contra el muro blanco de la casa, el tope suave de tu hocico cuando nos acercábamos, tus peleíllas de juego con Trevoski… Él te extraña mucho, ¿sabes? No sabemos bien, pero todos creemos que es muy consciente de tu marcha y te busca cabizbajo por los recodos del prado, con un caminar desinflado, preguntando acaso a los burritos adyacentes si te han visto, con la certeza de tu muerte en el reflejo de sus ojos viejos. Trevoski te quería tanto como todos nosotros.
Yo no sé, Panchito, si en el cielo habrá prados. A nosotros, nos queda la satisfacción, al menos, de haberte acogido en este cielo pequeño que es vuestro Refugio, de haberte visto disfrutar de tantos días de sol, lluvia o nieve en compañía de tu inseparable amigo. Desde donde estés, sabemos que vas a cuidarle. Y tanto a él como a nosotros, nos quedará la enorme sensación de alegría de habernos cruzado contigo en nuestro camino.

Yo no sé si los burritos van al cielo, tampoco yo sé si habrá un lugar así para alguno de los que aquí seguimos caminando.
Si lo hay, viejo amigo, no hay duda de que un día, si alguno llegamos a ese lugar, podremos darte, de nuevo, un millón de abrazos.

2 comentarios:

la gata dijo...

Es triste la pérdida de un buen amigo, sobre todo cuando te ha entregado su amor incondicionalmente...
Una carta preciosa. Un abrazo

pilar dijo...

Tuvo la suerte de teneros.

Un abrazo