jueves, 1 de noviembre de 2007

Los que se han ido...


En este refugio donde vivo, muchos de los residentes son de avanzada edad y otros sufrimos nuestros achaques; la mayoría de los que vivimos aquí arrastramos las secuelas de una vida sacrificada al trabajo y otros, los menos, pero quizá los más afectados, sufren aún las consecuencias por el maltrato recibido. Por eso, no es extraño que nos tengamos que despedir de compañeros del destino, que han compartido sus vivencias con los residentes y visitantes de este santuario para burros. Margarita, Helechosa, Platerita, Mojino (en la foto), Bono, Momo, Solana,..., y otros nos han dejado; algunos tras haber vivido un largo tiempo bien cuidados en el Refugio y otros, como las dos primeras que cito tras haber sido abandonadas y cruelmente maltratadas. Todos ellos estarán siempre en nuestro recuerdo.