domingo, 16 de marzo de 2008
El bueno de Norman
Norman es uno de mis compañeros en la granja. Es un burro de considerable tamaño que participa en las actividades y terapias que organiza el refugio y es un burro curioso y sociable con un gran corazón y un insaciable apetito. Le encanta la compañía de la gente y se impacienta cuando no se le hace caso. En las escuelas es un burro que impresiona cuando los niños lo ven por primera vez pero en seguida confían en él y disfrutan paseando sobre él porque les permite ver el mundo casi, casi como lo vería Gasol. Se sienten grandes con él, con el bueno de Norman.
domingo, 9 de marzo de 2008
Visita El Refugio del Burrito en Semana Santa
Este video ha sido realizado por Francesca, una visitante de nuestra granja que ha venido desde Italia para vernos. Os invitamos a venir esta Semana Santa, gracias al tren de alta velocidad estamos cada vez más cerca: a 2 horas de Madrid, a menos de 1 hora de Málaga y Córdoba, a menos de 2 horas de Sevilla. Y si avisáis de vuestra llegada incluso os pueden ir a buscar a la estación.
¡ Os estamos esperando !
León
Uno de los burros favoritos de los visitantes al refugio es León, este pequeñín (de tamaño que no de corazón) es un burro sardo, es decir, originario de Cerdeña. Esta raza se distingue por su pequeña talla y su gran agilidad, condiciones aptas para la vida en esa isla. León tiene amigos en todas partes. Este es un video hecho por una amiga suya que viene a visitarle desde Italia.
Espero que a vosotros también os guste León.
martes, 4 de marzo de 2008
Mis tres amigos
Estimado Romero:
Sé que últimamente te visito poco, ya conoces que la marcha del Refugio del Burrito me tiene bien ocupado, con ciento cincuenta burros a nuestro cuidado en dos granjas y una más, la de Scooby, donde ya sabes que tenemos a los burritos que rescatamos en el norte, en Madrid y en las dos Castillas.
Añoro los tiempos en que pasaba por tu establo con la pala y el recogedor, dispuesto a dejarte la cama limpia, los días en que ayudaba al herrador a calmarte y sujetarte para que te dejaras recortar las pezuñas, al principio, cuando eramos pocos. Pero el Refugio no para de crecer y mis obligaciones han cambiado y no me permiten pasar tanto tiempo contigo en la granja, como antes.
Por eso quiero contarte en estas líneas acerca de tres burritos que tú no conoces y que viven en mi casa. Son los de la foto, de izquierda a derecha, sus nombres son Domingo, Max y Pocholo y son los tres amigos que me reconcilian con el mundo cuando acabo harto de luchar contra la estupidez cruel de algunos humanos, cuando vuelvo de algún rescate o de investigar casos de maltrato. Son los que me devuelven a la pala y al recogedor, los que me saludan con sus rebuznos cuando regreso, cansado, a casa.
Los tres son burros jóvenes, sanos, que han sido recogidos en casas particulares donde los cuidaban bien (menos Max, rescatado de un tratante). Mi mujer y yo les tenemos muchísimo cariño y nos reímos mucho con sus juegos y ocurrencias y son los más entrañables de todos los bichos adoptados en casa - seis perros, dos gatos y una cacatúa de más de cuarenta años.
Somos muy felices por haberlos adoptado.
Un abrazo muy fuerte, Romero.
domingo, 2 de marzo de 2008
miércoles, 20 de febrero de 2008
A mi querida Douce

Estimada Douce:
Ya sabes que sigo tus peripecias visitando cuando puedo la isla donde habitáis el Náufrago y tú. Me encantan tus reflexiones y cómo enseñas al Náufrago a ver la vida desde tu sabiduría canina. Me han gustado mucho tus charlas con tu dueño acerca del "ahora" y las reflexiones sobre cómo afrontamos los "no racionales" (?) el momento, las situaciones. Y tienes mucha razón. Los animales vivimos o, por lo menos, pretendemos vivir el momento. Pero ya no estoy tan de acuerdo con las reflexiones sobre el pasado.
Te cuento esto porque como tú ya sabes, muchos de los burros (una gran mayoría) que vivimos aquí, en El Refugio del Burrito, y los amigos galgos que nos visitan han sufrido el maltrato y el abandono, incluso yo mismo me he llevado alguna paliza cuando andaba en lo del Burro Taxi. Y este pasado nos ha condicionado muchísimas veces el ahora, y aún nos lo condiciona.
En mi caso, yo aún mantengo mi desconfianza hacia los humanos, y cuando veo a más de dos de estos micos pelones acercarse a mí me pongo de los nervios. Pues no consigo olvidar los golpes que me llevaba cuando tenían que herrarme o cualquier operación que requiriera a dos o más personas. Aquí en la granja lo entienden y lo hacen todo de buenas maneras, y si estoy muy nervioso me dan tranquilizante y se toman el tiempo necesario para que me calme y poder cogerme los pies y las manos para recortarme las pezuñas sin que les arree una coz, porque yo soy muy mío.
En el caso de los galgos -y te lo digo porque este fin de semana estuvieron en casa de Iván (de ahi la foto)-,también ocurre lo mismo. Su pasado de abandono y de maltrato quiebra de tal manera su alma canina que les condiciona a la hora de enfrentarse al momento, al ahora y, en muchos casos, el pánico les bloquea. El buen trato y el muchísimo cariño, que reciben los afortunados que han sido adoptados de sus nuevas familias, les cicatrizan las heridas del alma que tardan mucho más en sanar que las meramente corporales.
Los animales, querida Douce, somos, en cierto modo, seres "pensantes" y vivimos el momento de acuerdo con la experiencia pasada, y ésta, en muchas ocasiones nos puede impedir o condicionar enfrentarnos (y/o vivir) al ahora.
Pero, chica, mientras haya gente como la que sale en la foto, pues habrá futuro.
PS: Estimado Náufrago, insisto en que yo no soy el ideólogo de Douce :)
domingo, 10 de febrero de 2008
Esperanza
Hasta esta granja me han llegado noticias de uno de los últimos rescates realizados en la provincia de Madrid. Un caso dramático debido al lamentable estado de las pezuñas de esta pobre burrita a la que hemos llamado Esperanza. Con estas pezuñas apenas se puede desplazar y además le causa lesiones que son muy difíciles de recuperar. Por lo pronto, ya existe esperanza para esta burra porque ya está recibiendo asistencia en la base de operaciones de El Refugio del Burrito en Medina del Campo.
Desgraciadamente, existen más burros y burras como Esperanza y si no fuera por la ayuda que recibimos de todos vosotros, se quedarían sin poder ser atendidos.
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