martes, 29 de mayo de 2007

Pepito y Arturo



Estimados lectores; la familia de El Refugio del Burrito sigue creciendo. Los dos últimos en llegar son Pepito y Arturo que han llegado a la granja desde sus respectivos hogares por motivos diferentes.

Pepito viene para reponerse de los achaques de una vida dura. Sus dueños, que lo rescataron de una vida miserable no podían dispensarle el cuidado especializado que Pepito necesita debido a que sufre laminitis crónica con algún episodio agudo (de eso yo tengo alguna experiencia) y os aseguro que sin el tratamiento adecuado es tan doloroso que te puedes pasar todo el día tumbado de lo que duele al caminar. Bueno, pues Pepito tiene llagas de todo el tiempo que el pobre ha pasado tumbado en uno de los últimos episodios agudos de su enfermedad. Estoy seguro de que la buena gente que nos cuida aquí en El Refugio del Burrito le ayudará a restablecerse totalmente.

Arturo, Arturito pá los amigos, en cambio, es un burro sano que viene a vivir con nosotros por no portarse bien. Ya me dijo ayer Iván que igual me tocaba tener a un nuevo compañero en mi recinto al que me tocaría enseñar buenos modales y éste es Arturo. Bueno, ya veremos tras la obligada estancia en la estación de cuarentena si es necesario que yo le enseñe a comportarse o no. El caso es que es un burro muy listo y observador y es experto en entrenar a humanos, y pronto descubrió que cuando se comporta mal (mal se entiende para los humanos, no mal para los burros o para sí mismo) consigue de estos micos humanos lo que quiere. Pues va listo con estos micos del refugio, porque estos monos que nos cuidan piensan como asnos y es difícil tomarles el pelo.

En las imágenes que acompañan esta entrada podéis ver a Arturito recibiendo una caricia de su dueña antes de salir hacia el refugio; a Arturito revolcándose en la arena al llegar a la granja y el saludo entre Pepito y Arturo al conocerse, con la mediación de Iván que quizá sea el más burro de los tres.