sábado, 17 de febrero de 2007

Burro-Taxi


Como ya dije en la primera entrada de este blog, he pasado gran parte de mis veintitantos años trabajando en Mijas llevando a los turistas bien sobre mi lomo o tirando de un carro por las calles, algunas empinadas, de la localidad. Me jubilé hace ya tres años.
El trabajo de Burro-Taxi no es excesivamente penoso, peor lo tuvieron mis abuelos y tatarabuelos que trabajaron en el campo y en la cantera de sol a sol.
Nosotros llegamos a la parada a eso de las diez de la mañana, después de haber comido y, antes de empezar el trabajo nos abrevamos en la parada.


Si alguna vez habéis visitado Mijas habréis notado que todos llevamos bozales y es que, al ser todos burros machos/machos, nos comeríamos a bocados. Estos bozales no nos permiten comer, cosa que hacemos al principio y al final de la jornada, pero sí nos dejan beber ya que, nosotros los burros, que en eso somos muy "fisnos", sorbemos el agua (sin hacer mucho ruído).
En la parada somos más de 60 burros y ni una sola burra. Con lo machotes que somos, una burra podría desencadenar una rebelión y graves altercados de orden público. Me imagino los titulares: "¡Estampida en Mijas!" "Detenidos 60 burros por delitos contra la libertad sexual tras acosar a una burra por varias horas" .


No se qué se les pasará por la cabeza a algunos guiris que se empeñan en salir a pasear a las horas de mayor calor. A 40 grados a la sombra y te aparece el guiri, colorao como una gamba, dispuesto a que le des una vuelta por el pueblo...¡Con la que está cayendo! Y encima su señora es como una ballena rellena de chucrut o de fish&chips. Y, encima, el burrero, por la pasta y como no es él quiene tiene que llevarlos a cuesta pues accede a poco que se le insista.
Como muestra ahí tenéis una foto de un compañero sudando la gota gorda.