miércoles, 14 de marzo de 2007

Estos no paran...


Estos a los que me refiero son los humanos que nos cuidan en El Refugio del Burrito. Y es que el lunes por la tarde me quedo sorprendido al ver a Iván, Anna María y Dani y una señora inglesa (luego me enteré de que se llama Sue)que andaban por el recinto anejo al mío, el prado principal, con unos cabezales y con una cinta métrica. El primero que cayó en sus manos fue el bueno de Lucky al que le examinaron concienzudamente y al que luego midieron el ancho del tórax y la longitud del lomo. También le tomaron medidas de la cabeza y boca. Luego hicieron lo mismo con Alfonso, con Norman, con Freddie, con Fridolín, con Toto y con Snooty - éstos dos últimos, ya sabéis, mis coleguillas, no se dejaron coger fácilmente y me reí viendo cómo Iván bufaba corriendo tras ellos. Iván y Sue parloteaban en inglés y yo, que como he estado en Mijas domino el "guiri", iba cogiendo palabras sueltas como saddle, stirrup, children, behaviour, disability, ...; ¿de qué narices estarán hablando?


Al día siguiente se llevaron a Lucky por la mañana y lo devolvieron más tarde a su recinto hecho un pincel: perfectamente cepillado, los cascos limpios, hasta el aliento lo traía fresco (olía a manzana). Yo me asomaba a mi ventana por ver si me enteraba de algo y ,oye, tardó en venir el bueno de Lucky porque andaba con los demás burros haciéndose el interesante. Cuando llegó a mi ventana estaba ansioso por preguntarle; erguí mis orejas y tras husmearle un poco le pregunté-¿Qué has estado haciendo por ahí? Hueles a manzana,...¿y esos cascos tan brillantes?

Lucky me contó que le habían llevado al patio del pozo, que allí lo habían atado en una argolla y que le cepillaron, le limpiaron las pezuñas y se las abrillantaron. Luego se lo llevaron a dar una vuelta por la granja y, finalmente, subió con ellos (Iván, Sue y Anna María)a la caja del camión. ¡¿A la caja del camión?!, ¿estás loco?, ¡¿es que quieres que se te lleven de aquí?! - Eso pensé yo, contestó Lucky,-así que en cuanto me pude bajar del camión ya no quise subirme más y mira que lo intentaron. Bien hecho, Lucky -le contesté. Ya conocéis mi natural desconfianza hacia los humanos y, aunque me fío de Iván y de la buena gente de la granja, no me olía nada bien lo que se estaba tramando. ¿Y has podido escuchar alguna conversación?, le pregunté. Sí,-me contestó, pero ya sabes que yo, de inglés ni papa.

A Lucky lo dejaron tranquilo el resto de la mañana y por la tarde se llevaron primero a Lucky, que estuvo fuera un buen rato, y luego a Freddie, que volvió al poco, tan maqueado como Lucky estaba por la mañana. Lucky me contó que le habían probado una silla de montar y una cabezada con bocado y riendas. Qué raro, pensé para mí, no entiendo nada. Yo esperaba enterarme cuando Mindy se dejara caer por mi establo, pero cuando vino a verme no me pudo contar nada porque había estado todo el día consolando a Mork, que anda malito y lo han llevado al veterinario. Pues vaya servicio de información, pensé yo, que me pasé toda la noche barruntando.

Pero hoy miércoles se han llevado otra vez a Lucky por la mañana y, al poco, le hemos visto aparecer paseando con Anna María, que lo guiaba del cabezal, equipado con una silla sin estribos y con bocado y riendas. Luego vuelve a marchar y al rato largo le vemos aparecer a lo lejos con una niña montada sobre él. Estábamos todos que no nos lo podíamos creer, pero ¿no habíamos quedado en que ya no volvería a montar a nadie sobre mi lomo nunca más?. Mis compañeros y yo asistíamos atónitos a la escena sin que llegáramos a comprender qué estaba pasando. Lucky y su corte siguieron su paseo y desaparecieron camino de los establos de la casa. Luego ha vuelto Lucky, ya sin montura y he rebuznado fuertemente para que se acercara cuanto antes a contarme qué estaba pasando. Pero si ya lo has visto con tus propios ojos, ha dicho. ¿Y no has oído nada?, le he inquirido ansioso. Pues, me ha respondido, yo les oía repetir mucho "children uiz ispesial nids".



A la hora del almuerzo humano, Mindy se ha acercado por mi establo y me ha contado que su hermano ya está mejor, que tiene una infeción pero que se pondrá bien y que hoy volverá del veterinario. También me ha contado que esta tarde viene otro colegio al Refugio y que han venido otros dos burros de la granja San Francisco (la segunda granja del Refugio) que estaban en el prado número dos. Platero3 y Estrella cree que se llaman.

Por fin, esta tarde me he podido enterar de lo que este loco de Iván está tramando. Y es que cuando ha pasado esta tarde por nuestro recinto y por el prado principal, les ha presentado a Lucky a los niños y profesores que le acompañaban y les ha contado que va a ser uno de los burros que participarán en la asinoterapia. Asinoterapia..., eso qué es, me dije.
Y como Iván seguía hablando le escuché explicar que se trata del uso de los burros como vehículo terapéutico para niños con necesidades especiales.
Este Iván es muy redicho.¿Y por qué no dices sencillamente que los burros curan?, pensé. Iván se giró, me miró muy serio y me dijo: Los burros no curan, Romero, pero sí que ayudan.